
La consulta nos llega casi siempre en el mismo orden: primero nos piden presupuesto para ganar al salón esos tres o cuatro metros que hoy solo sirven para tender y, a mitad de conversación, aparece la pregunta de verdad: ¿necesito permiso de la comunidad para cerrar la terraza? La respuesta corta es que sí. La terraza suele ser de uso privativo, pero el paño de fachada donde va a apoyar el cerramiento no lo es.
A partir de ahí empiezan los matices. Que el trámite sea rápido o largo depende de lo que digan los estatutos de tu finca, y a eso hay que sumarle la parte municipal, que va por otro carril. Te explicamos cómo ordenar todo eso antes de encargar nada.
Vaya por delante una aclaración importante: esto no es asesoramiento jurídico. Nosotros fabricamos e instalamos, y lo que sí podemos contarte es lo que vemos a diario en los pisos de Madrid y qué preguntas suelen ahorrar disgustos. La última palabra sobre el trámite la tiene tu administrador de fincas, y en la parte urbanística, el ayuntamiento que te corresponda.
En la mayoría de las fincas que visitamos, la terraza es de uso privativo pero forma parte de la fachada, y cerrarla cambia el aspecto exterior del inmueble. Eso es lo que hace que la comunidad tenga algo que decir aunque el espacio lo uses solo tú.
Por eso no basta con que el vecino de abajo no se queje. La Ley de Propiedad Horizontal distingue entre las obras que alteran un elemento común y las que se quedan dentro de tu vivienda: las primeras tienen que pasar por junta, las segundas no. Cuál de los dos supuestos es el tuyo no lo decide el instalador, y tampoco el administrador por su cuenta: depende de lo que digan los estatutos y de cómo lo califique la junta, y si hay discrepancia entre propietarios, ahí ya entra el asesoramiento jurídico. El papel del administrador es orientarte y facilitarte los estatutos y las actas para que puedas comprobarlo.
Sobre la mayoría necesaria, no hay un número único que valga para todas las comunidades. La Ley de Propiedad Horizontal exige mayorías distintas según cómo se encuadre la obra, y en la práctica los acuerdos que afectan a la fachada suelen requerir mayorías cualificadas, no un simple más síes que noes en la reunión. Antes de dar nada por hecho, pide al administrador o a un abogado que te confirme qué mayoría aplica a tu caso y con qué redacción vigente de la ley, porque de eso depende que el acuerdo se sostenga después.
Los estatutos de tu comunidad pueden además incluir cláusulas propias: hay fincas donde ya existe un modelo de cerramiento aprobado para todos y hay otras donde está expresamente prohibido.
Antes de medir nada, pide al administrador copia de los estatutos y comprueba si en actas anteriores ya se aprobó algún criterio. Es una llamada de cinco minutos que muchas veces resuelve la duda entera, porque el propio administrador te dirá si en esa finca ya hay un modelo cerrado al que ceñirse.
Que la junta te diga que sí no significa que puedas empezar. El cerramiento de una terraza suele considerarse una obra que modifica la envolvente del edificio y, en muchos municipios, requiere su correspondiente comunicación o licencia urbanística. Puede implicar también valorar si esos metros computan como superficie construida.
En la Comunidad de Madrid cada ayuntamiento tiene sus ordenanzas, y dentro de la capital hay diferencias según el distrito o la antigüedad del edificio. Los cascos históricos y los edificios catalogados van aparte, con reglas propias que pueden condicionar hasta el color del perfil.
Las dos consultas, la de la comunidad y la del ayuntamiento, conviene hacerlas en paralelo. Si el ayuntamiento te pide proyecto técnico, necesitarás un arquitecto o aparejador que lo firme, y eso hay que tenerlo previsto desde el principio.
Cuando lleves la propuesta a la comunidad, prepárate para responder a cosas muy concretas. Por experiencia, estas son las que más salen:
Llevar un plano sencillo con las medidas y una imagen del acabado cambia bastante el tono de la reunión. Lo que más nos piden los clientes antes de una junta es justo eso: la ficha del sistema de perfilería y la referencia de color, porque es lo que el administrador suele adjuntar al acta cuando el punto sale adelante.
Reunir esto antes de pedir presupuestos te ahorra idas y venidas:
Con esa documentación en la mano, nosotros ya podemos decirte qué soluciones encajan y cuáles quedan descartadas de entrada.
Hay situaciones en las que el trámite se simplifica bastante. Si en tu edificio ya hay terrazas cerradas con un modelo aprobado en su día, lo habitual es replicar ese mismo criterio con la perfilería y el color que se aprobaron entonces. También suele haber menos objeciones cuando la terraza da a un patio interior y no altera la imagen exterior del inmueble.
En cambio, si vas a ser el primero de la finca, cuenta con que el proceso llevará su tiempo. Ahí ayuda plantear la propuesta como algo que sienta precedente para todos, no como una excepción para tu piso.
Nosotros no tramitamos licencias ni votamos en tu junta, pero sí podemos ayudarte con la parte técnica: tomamos medidas reales y te proponemos soluciones que respeten la estética de la fachada, y te pasamos por escrito la información del sistema y los materiales que la comunidad o el técnico municipal puedan pedirte.
En cuanto al cerramiento en sí, trabajamos con perfilería de aluminio y con acristalamientos pensados para que ese espacio sea utilizable de verdad durante todo el año, no una nevera en enero y un invernadero en julio. Puedes ver cómo enfocamos los trabajos en carpintería de aluminio y qué opciones de vidrio manejamos en el apartado de cristalería, porque el tipo de vidrio influye tanto como el perfil en el resultado final.
El más caro es empezar la obra y avisar después. Si la comunidad impugna el acuerdo o el ayuntamiento detecta la actuación, puede haber que retirar lo instalado, y eso no lo arregla ningún presupuesto.
El segundo es fiarse de lo que hizo un vecino hace quince años. Las ordenanzas cambian y lo que entonces pasó desapercibido hoy puede no ser viable.
Y el tercero, más doméstico: pensar solo en cerrar y olvidar cómo se ventila ese espacio y por dónde va a evacuar el agua. La limpieza del vidrio por la cara exterior entra en el mismo saco, y depende de que las hojas se puedan abrir hacia dentro. Eso se decide al elegir el sistema de apertura, ya sea en aluminio o con la alternativa en PVC Kömmerling, porque después no tiene arreglo fácil.
Si estás en este punto, el orden que recomendamos es sencillo:
Cuando llegues a esa tercera fase, llámanos o escríbenos para concertar una visita: vamos a ver la terraza y te decimos sobre el terreno qué se puede hacer y con qué materiales. En esa misma visita te enseñamos muestras de perfilería y vidrio, que es la forma más rápida de decidir qué acabado llevar a la junta.